ser mujer

Saturday, January 31, 2009


Se puso su cazadora roja de caperucita, y en su bolsillo izquierdo, encontró tres castañas de la suerte que le había dado él. En ese instante, por la piel de sus brazos, pasaron mil escenas bajo las sábanas, mil miradas mangas, mil besos de burbuja, y mil penetraciones de puro amor… Sacó las castañas mágicas, las tocó, las miró con nostalgia, y decidió, fiel a sus intenciones, deshacerse de ellas; pero, educada con vestidos de princesa, su fortaleza flaqueó, y no pudo hacerlo. Las volvió a mirar, las tocó de nuevo, olió sus recuerdos…
Se quitó la cazadora roja de cuento de final feliz, y la colgó de nuevo, con la extraña sensación de aventurarse a sabiendas - esta vez sin temores a lobos de leyendas amañadas - hacia cualquier final incierto…

Tuesday, January 27, 2009


Marqué su número de forma mecánica, esperando que su voz me tranquilizara desde el otro lado. Confiaba en que él, que siempre ha estado ahí, lograra convencerme de que todo iba bien, de que nada había cambiado, de que no hay nada imposible, que hasta los añicos más pequeños pueden volver a unirse…
Tardó unos segundos, que se me hicieron eternos en la lejanía, en responder, y al compás de los tonos, crecía mi desesperación por la toma de contacto. Al fin, un “hola?”, actuó en mí como un pinchazo de antipsicótico, mi corazón bombeó con fuerza de nuevo, sin poder disimular una sonrisa, inicié mi discurso explícitamente sexual, para que no cupieran dudas de lo mucho que necesitaba esa noche su enorme polla dentro de todos mis orificios. Él se mantuvo en silencio, escuchando las mil barbaridades que salían encadenadas por mis labios lascivos. El hombre que estaba al otro lado del teléfono no quiso interrumpirme para confesarme que no era el interlocutor que esperaba. Me equivoqué de número y allí estaba, confesando mis más íntimas inquietudes a un desconocido paciente que empezaba a excitarse y a sentir verdadera curiosidad…

Yo que me sentía como una muñeca desmembrada, no supe reaccionar, y en un alarde de lucidez, intenté recuperar mi dignidad, fingiendo con naturalidad, que aquel error, no sólo no me preocupaba, sino que además me divertía.
Su voz era interesante, masculina y seria, y cedió con sorpresa, pero sin dudar, a mi propuesta de mantener sexo telefónico completo. No nos veíamos, no nos tocábamos, pero nuestras pieles sentían lo mismo. La sangre bajó a los genitales, y nuestros orgasmos se simultanearon a través de las ondas…
Han pasado varios días, y su número no deja de asediar al mío. Es otro de esos números que ya jamás obtendrán respuesta. Pero debo reconocer, que ese error fortuito, me hizo añorar los días de vacío emocional, y de revolcones de una sola noche…

El viento y la locura...


Lo he dejado todo por ti. Por fin he decidido serte fiel, buscar la felicidad completa contigo… He tenido amantes que arrancarían sus propias entrañas y me las servirían en un bonito plato, si me apeteciera por capricho merendarlas. Pero yo me empeño en que seas tú. Tú que eres incapaz de parar ese ciclo angustioso de ira y desesperación, en el que entramos a veces; tú que sabes como acaban estos cuentos sin misterio, tú que me conoces tan bien...
Ahora la rabia me impide llorar, y si lo hiciera, el viento se llevaría lejos mi dolor. Las cosas suceden de un modo inesperado, una ráfaga de aires enfurecidos del sur, hacen que escupamos por las bocas títulos de tragedias; nos golpea la cabeza y el corazón, y nos daña con fuerza y sin piedad, ensañándose con nosotros…

Ahora quiero irme lejos… Alejarme de este viento de locos; quiero sentirme segura entre los brazos fuertes de algún amante, pero sé que este huracán rompería los cristales de su corazón de nuevo, y la locura se le contagiaría a través de cortes en sus ojos. No me apetece otro… este hueco enorme que tengo en mi pecho, nadie puede llenarlo…Se me llena de viento, que me penetra, me enreda, me azota la cara…
Hoy no puedo ser la chica sumisa que acude sonriente fingiendo que todo va bien…Hoy no puedo…hoy sólo te necesitaba a ti…una simple mirada cómplice, o un esbozo de sonrisa que indicara una tregua… hoy necesitaba que fueses tú, por una vez, el que cambiaras el rumbo del frío viento por el aliento de nuestras bocas…y lo peor es que cundo te alejas, no sé adonde ir; el espacio se hace más y más pequeño, y no encuentro en mi mente otro lugar que no sean tus brazos… y te odio tanto, que te quiero más; y me duele tanto, que te odio más…

Mensajes de amor llenan mi bolso, cruzándose en mis intereses de esta noche… ninguno es tuyo…yo sólo puedo oír el soplo del viento, que tiene la magia de enrarecer estos momentos…

Hoy siento que estoy loca…
el viento favorece la locura…
a mi alrededor sólo hay viento…

Cuando pare el viento…iré a buscarte…