Perfección
Anoche, quien mejor me conoce
aunque en ocasiones le duela verme sin filtros, tal y como soy, me dijo, empapado en sudor, tras
una sesión intensa de cine inteligible, que a las personas como yo, las
vitales, las intensas, las que devoran los momentos, las víctimas de sus
hormonas…, a nosotras, la vida debería
darnos la oportunidad de vivir muchas vidas; muchas vidas simultáneas, claro, ya
que contiguas, no serían jamás suficientes para lograr saciarnos, con el fin,
de ese modo, de poder exprimirlas todas
como sólo nosotros sabemos hacer; y darnos la opción así, de poder sentir otras
pieles, otros dedos pasándote por el muslo, otros labios más finos y otros más
gruesos, saborear otras lenguas más dulces y más saladas, impregnarnos de otros
olores, escuchar susurros de otras voces y ver entre bostezos otros rostros
despeinados al despertar. Otras risas, otros modos de hacer el amor y de no
hacerlo en absoluto, otras magulladuras en las muñecas y en el alma, otros
dedos señalando estrellas fugaces y pidiendo deseos cada vez distintos… Y sobre
todo, crear esos momentos mágicos que sólo nosotros sabemos materializar, y por
encima de todo, repartir amor. Un amor intenso, salvaje, indisciplinado; un
amor de recuerdo de película en fase terminal… El Amor.
La contraprestación al acceso a
este poder, es la duración. Cada relación será intensa y bella y trágica y
profunda y libidinosa y fascinante, pero para ello, el tiempo de vivencia será
limitado, no pudiendo ser de otro modo, y de hecho, al revivir cada escena, me
doy cuenta de que así es mucho más bello.
Por ti me sentí atraída desde el
primer instante. Era algo animal difícil de controlar y que tampoco quise
gestionar. Me dejé llevar, pero mi instinto me decía que no eras el adecuado, así que siempre tuviste fecha de caducidad, y ambos lo sabíamos.
Esos aspectos que te hacían imperfecto ante mis ojos, impedían que te
considerara un compañero apto de viaje, pero con el tiempo, te fui adaptando al molde que
se ajustaba a mi umbral de perfección, y ahora, años después, eres la persona
más perfecta que conozco… sexualmente perfecta, de valores perfectos, de mirada
perfecta y con respuestas y argumentos perfectos. Perfecto. Ahora lo eres. Lo
eres para mí, porque te he creado yo. Pero el tiempo es mi enemigo, el mío y el
tuyo; y no nos permite seguir el camino juntos. Ahora, tras tiempo de
incertidumbres, te libero a mi pesar, y aunque ahora sientas daño, entenderás
que por amor a ti, sé que mereces alguien que pueda acompañarte durante mucho
más tiempo, mereces ser conocido y amado por otras manos y otra boca, y sé que
pronto escucharás otras risas y otros gemidos mirándote a los ojos… ahora que
eres un ser absolutamente perfecto, ahora, yo ya no te amo...


