ser mujer

Thursday, November 03, 2016

Obsolescencia




Todo se acaba… durante el día a día no somos conscientes de la finitud de las cosas, de la gente, de los amores… con la falsa fortaleza que nos da la inercia, acabamos viviendo ajenos, pero todo, siempre, acaba…
Quizás si lo pensásemos, dedicaríamos nuestro valioso tiempo a aquello que realmente importa. A pequeños y valiosos  momentos, a reír, a llorar, a acariciar, a amar a todos esos seres que nos hacen felices y que en parte, aunque nos cueste reconocer a los que vamos de duros, necesitamos. Por qué no van a  estar siempre, se irán, nos abandonarán y nos dejarán con los recuerdos en común, con los olores de infancia, y las sonrisas ya inconexas a día de hoy…  Por qué todo acaba, todo. Las cosas son nuevas y huelen a nuevo al principio, luego se estropean con el tiempo, y luego van al desguace para acabar desapareciendo…
Quiero creer que cuando ayer mi tía vio a mi abuela llamándola, realmente lo sintió así. Y no me importa tanto si después es real o si simplemente dejas de existir, sólo quiero creer que yo también podré sentir la llamada de todos los seres que he amado y que ya se han ido, tendiéndome sus manos para darme un abrazo cálido que me llene de paz… y desaparecer después…
Hoy yo sigo aquí. Y en este lado todo es más duro. Mirar a mi madre mientras me dice, sin llorar si quiera, que ella será la siguiente, empezando a calcular tiempos; y sentir la impotencia de la que no tiene nada que decir ante tal verdad. Y sentir también, que si no es ella, serán otros seres a los que amo, o a los que alguien ama; y saber que la despedida es algo real e ineludible que habremos de afrontar queramos o no…


Hoy me doy cuenta de dos cosas: los días 3 de noviembre, nace gente y también muere, y…odio el olor a flores.



A todas las chicas que vais a ser abusadas durante una noche de fiesta cualquiera: tranquilas. El semen sobre vuestra ropa o vuestra piel no brilla con los neones fluorescentes de discoteca.