ser mujer

Friday, January 20, 2017

TRENES







“El tren pasa una vez, 
y los que no lo cogen, 
se quedan abajo para siempre”.


Andrea: mi hermana que hoy cumple 6 años,
repitiendo las sentenciantes palabras que condicionarán su vida,
de algún docente frustrado.






Educación preescolar: 2016. Siglo XXI.

DESENCANTÓMETRO



Normalmente me resulta fácil. Es extremadamente sencillo romper. Apartar a seres que aparentemente han sido importantes en mi vida.

Un solo detalle, en un momento determinado, fugaz, simple, casi inocuo, puede ser el detonante del adiós más rotundo. Y, obviamente, no hay vuelta atrás.

En este caso, como en pocos casos antes, se me ha activado de forma automática, antropológica, casi como mecanismo natural de supervivencia, el “desencantómetro”; una especie de probeta que se llena lentamente de agónicos desencantos, y que quiebra con cincel la burbuja de la magia que un día se creó delicadamente.


Sucede poco a poco, no es un tirón que escuece, ni te arranca de cuajo la ilusión, es más bien una angustia, que te entra por las extremidades, se va haciendo más profunda con cada gesto, y se va enredando con tus órganos más vitales, hasta un día, dejarte absolutamente fría.