Asesina...

Hoy he cometido una grave incorrección que me temo será crucial para el resto de mi vida. Kant ya sabía que ciertos actos no son permisibles socialmente, que están penalizados, y ante los cuales la gente se estremece. Mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo; todos se escandalizarían si intuyesen la atrocidad que he tenido la desfachatez de cometer bajo este aspecto de niña buena que visto cada mañana.
La psicóloga responsable, la que lidia a diario con delincuentes agresivos, la que prepara sus terapias con detalle, la que se creía por encima del bien y del mal, ha cometido un delito terrible, y no ha sufrido nada mientras lo cometía, y además, ha fingido ser otra cuando ha sido descubierta para evitar la vergüenza y la tristeza de la futura condena a una perpetua segura.
La psicóloga responsable, la que lidia a diario con delincuentes agresivos, la que prepara sus terapias con detalle, la que se creía por encima del bien y del mal, ha cometido un delito terrible, y no ha sufrido nada mientras lo cometía, y además, ha fingido ser otra cuando ha sido descubierta para evitar la vergüenza y la tristeza de la futura condena a una perpetua segura.
He sido mala. Muy cruel. Despiadada. Cualquier jurado me eliminaría sin dudarlo y con unanimidad.
Ahora veo un coche de policía, y en lugar de buscar en la oscuridad de su interior a un joven apuesto uniformado al que conquistar, siento miedo, me encuentro observada, juzgada, y temo ser perseguida.
Lo que he hecho hoy, no tiene perdón. Es una de esos actos de los que te arrepientes de inmediato. Ya entre rejas, piensas en qué hubiera sucedido si en lugar de estar ahí en ese momento exacto, hubiese estado haciendo cualquier otra cosa… pero ya está hecho. La vida me va a cambiar y no puedo lamentarlo durante más tiempo, sólo puedo asumir lo que me espera. Cumplir mi condena sin que las lágrimas agachen mi cabeza.
Hoy he matado a una persona.
He enterrado a una Diosa segura de sí misma, y he descubierto a una patética humana más.
Con un juicio rápido, me han condenado a desaparecer para siempre.
