ser mujer

Sunday, February 13, 2011

Sola...


La culminación fue cuando me confesó que acababa de tener una hija con otra mujer. Al otro lado del hilo telefónico, abrí mi boca y no pude cerrarla hasta pasados unos instantes. No supe qué decir ante aquella noticia. Sentí dolor y pena, pero de mi boca salió una horrible carcajada. Rápidamente me recompuse e intenté fingir con aire de normalidad desde esa absurda postura de interlocutora mecánica y complaciente que acostumbro a adoptar.
Al colgar el poco mundo que me quedaba en pie, cayó, y como me resultaba imposible pensar, me dediqué a organizar cajones y ordenar ropa sin ninguna finalidad.

Cuando te busqué, no tuve respuesta, sentí que ya era incapaz de conmoverte a pesar de mi realidad; y cuando te dirigiste a mí al fin, me hiciste saber que te había decepcionado…

Siento la llamada de la cuchilla de afeitar, tan brillante y afilada, la cojo y la deslizo por mi mano... Siempre me ha asustado la sangre, pero hoy quiero verla, quiero ahogarme en ella, quiero sentir su calor en mi piel, y dormirme...
Siento la facilidad con la que se corta la iel y las venas, la muñeca derecha me cuesta algo más, pero me siento bien... Me meto en la bañera, y sin preocuparme por mi aspecto por primera vez en mi vida, me dejo caer, mientras mi sangre corre deprisa tintando la piedra blanca...
Mientras desfallezco, puedo ver tu amor por la mujer capaz, la imperturbable, y veo tu decepción cuando asoma en mí la niña frágil, ya que deja de ser válida, la que es una carga y no te despierta nada... y me quedo atemorizada y sola en un oscuro bosque, rodeada de hienas hambrientas que me miran con ojos brillantes y me deshollan con dientes afilados hasta desangrarme…

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