ser mujer

Saturday, May 20, 2006

Siempre escribo triste...

Pues eso, aquí estoy triste y rota, sintíendo como la meya de los años pesa sobre mi cara y mi cuerpo, y sobre mi alma, que ya no es tan joven, y pienso, como los que piensan en ese vaso medio vacío, que todo el resto de mis minutos será en descenso y que ya pocos serán los placeres que me hagan sentir júbilo como antes. Estoy como un trapecista que se dispone a cruzar la cuerda floja, concentrado, lleno de interés, manteniendo el equilibrio, con la punta de los dedos de los pies agarrada al arriesgado camino, y viendo el vacío, sintiendo ese riesgo que hace que el sistema adrenérgico se dispare, sintiéndo que una vez más apuesta al todo o nada, sintíendo clavarse los ojos fascinados y expectantes de mayores y niños sobre él y su locura; y que, sin explicación alguna, y dejando al público perplejo, decide sentarse sobre la cuerda a los tres pasos y allí, viendo como sus fans le abuchean y más tarde le abandonan, se queda plácida y lamentablemente dormido sin que aparentemente le importe el mañana... Pero el mañana si me importa, y perder un día de juventud hoy, significa envejecer el triple mañana y lamentarme por ello y tener la necesidad de autoflagelación no es para mí. Y me pregunto qué conversaciones interesantes tenía antes de envejecer tanto, y cuáles eran mis encantos infalibles, cómo lograba ser la Diosa más envidiada, admirada, odiada y amada por hombres, mujeres, niños y ancianos de cualquier raza y partido político... ¿Y ahora que? Siento ser la sombra de lo que un día fui, no disfruto de nada ni de nadie, he olvidado lo que es la pasión intravenosa, he insensibilizado mi vida y ni siquiera tengo fuerza para cambiarlo. Supongo que seguiré así hasta que se me olvide como hacerlo. Soy como esa actriz porno que es retirada sin dignidad de la pantalla y que ya no sabe como enfocar su vida ahora que esa mirada lasciva en lugar de provocar erecciones, produce lástima antierógena. ¿Donde he dejado esa habilidad de picarme en carretera con cualquiera? ¿Y esa mirada de estrellas que hacía enloquecer al tipo más duro del local? ¿Que ha sido de mi sensibilidad ante la música chill out? Nadie podrá devolverme "ese enloquecer" con sólo un susurro, no podrá nadie porque soy yo la que he dejado de sentir placer vaginal, anal, bueno, sensorial en general. Ya no me llenan los encuentros furtivos, ya no puedo llenar los coches de amor en los picaderos, ya no soy la misma. Ahora ya soy mayor.

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