ser mujer

Monday, March 13, 2006

Trocitos de felicidad

Ella siempre escribía cuando estaba triste. Sólo cuando estaba triste; lo suficientemente triste como para pararse a escribir mientras sus ojos ya secos, intentaban sin éxito, emanar un par de amargas lágrimas por cualquier causa, generalmente social, que se acercaba hasta su fibra sensible para tocarla sin piedad.
Pero esa tarde de mediados de Marzo, no fue así. Volvía de su monótono trabajo, monotonía que sólo es capaz de romper la inestabilidad que conlleva un trabajo temporal, donde la mayor aventura es ver cual espectador, como se acerca el final del contrato. Y volvia en su coche de siempre, ya libre de multas, por el camino de siempre, con el mismo tráfico de siempre y las mismas caras de siempre en cada volante de su alrededor. Y se dió cuenta de que una vez más, y sin esfuerzo como siempre, lo había conseguido, escuchando la misma cadena de radio de siempre, encontró una triste canción de desamor del acabado Sabina; y ya, todo era perfecto, podía dejarse llevar por la intensa sensación deprimente que ya empezaba a subirle por los pies,como de costumbre. Pero algo, no sabria explicar qué exactamente, le hizo parar ese impulso masoquista al que estaba acostumbrada a entregarse. De repente, la chica se dio cuenta de lo aburrido que resultaba dejarse invadir momento tras momento, por el sentimiento atodestructivo, y recordó que, a pesar de ser un escorpión con leyenda, esta vez, iba a evitar "no poder evitarlo". Valoraría todo lo que por ser una mujer afortunada, tenía. Una pareja con la que compartía absolutamente todo, incluso los secretos que no compartía, y con la que últimamente disfrutaba de un sexo poco habitual ya a esas alturas de relación, con la dulzura y el salvajismo propio de un inicio relacional entre heterosexuales desconocidos y apasionados. Y también de repente, recordó que las personas por las que hasta el momento tenía que preocuparse casi con asiduidad, ya eran felices, discipulos del amor mágico que envolvía sus vidas... Y eso, teniendo en cuenta que el amor era el centro de su femenino universo, le hizo pensar que estaba teniendo la enorme suerte de disfrutar de esos momentos de felicidad que la vida nos proporciona, alimentándonos a trocitos, que en general, somos incapaces de paladear, pero que esa chica, supo saborear esa tarde triste de marzo, que se tornó una de las más felices de su vida.
Mañana estará triste de nuevo...Es necesario en la vida compensar para saber apreciar...¿No?

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