ser mujer

Friday, May 22, 2009

Ducha de paz...


Esta tarde me he despedido de él. Es el amor de mi vida. Uno de esos amores de hombre con los que no es necesario acostarte. Cuatro años de vivencias mínimas, pasión que traspasa los sentidos, y un lazo que aunque él ya no esté, jamás se romperá.

Cuando lo sueño, recuerdo que con él el tiempo no existía; los relojes se paraban, y las habitaciones frías se llenaban de amor. Sólo necesitaba una palabra suya, un silencio de ambos… nunca me impuso sus ideales, hacía que los viviésemos, los aplicaba sin alardeos ni laureles. Sabía distinguir entre lo esencial y lo superfluo. Era coherentemente humano y amaba como nadie, con dedicación, con tacto, con delicadeza, casi rozándote el alma... Un gran hombre apasionado, con grandes dudas, y una lucha intensa y pausada contra monstruos reales…


Yo, que esperaba ser especial, ser la única persona que conjugara con él, he sentido un torbellino de celos al ver que cientos de personas, lloraban su ida. Para ellas también había sido el gran amor, el alcanzable, el verdadero, el eterno. Él amaba como ningún amante, y su corazón castigado, hacía que todos los que se relacionaban con él, alcanzaran el éxtasis… Todos sus amados, reunidos para despedirlo, intentando explicar sin lograrlo con palabras, lo que les hizo sentir. Sintiéndose amados aún tras su marcha…

Los enamorados del amor, los escépticos, todos… Nos quedamos con un pedacito de tu inmenso corazón…

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