El escorpión y la rana
Érase una vez, un escorpión que quería cruzar un río para llegar urgentemente a la otra orilla. Como todos los expertos en escorpiones sabrán, los escorpiones no tienen la habilidad de nadar. Este escorpión, de sexo hembra, tenía un problema ya que el río era bastante caudaloso. Al tiempo de estar observando el agua, una rana, de sexo masculino, pasó nadando felizmente por el medio del río. Al verla, el escorpión le preguntó eufórico, si podría ayudarle a cruzar el río. Era sencillo, él montaría en su lomo, y juntos cruzarían. Ella un poco perpleja, le contestó si creía que las ranas eran genéticamente tontas, ya que estaba claro, que si lo ayudaba, él le picaría y la mataría. El escorpión le respondió que no iba a suceder eso porque de ese modo, él tampoco lograría cruzar el rió y moririan los dos. La rana creyó muy coherente esa respuesta y tranquila, lo subió en su espalda. A mitad del río, el escorpión sacó su aguijón y picó mortalmente a la rana. Mientras agonizaba, la rana le preguntó al escorpión por qué lo habia hecho, explicándole que ahora morirían los dos... y el escorpión, avergonzado le respondió: - "Lo siento, no puedo evitarlo..."
La leyenda cuenta que finalmente el escorpión logró cruzar el río medio muerto y llegó moribundo a la otra orilla. Un hombre que estaba allí pescando lo encontró tan débil que lo cogió para curarlo y secarlo, y el escorpión le picó. El hombre lo sol´to de golpe tras el pinchazo, pero arrastrado por su misericordia, lo volvió a coger para salvarlo, y el escorpión, le volvió a picar. Cuando estaba a punto de cogerlo por tercera vez, otro pescador que pasaba por allí y que había estado viendo la situación, le preguntó al hombre por qué lo hacía, y éste le respondió: " lo siento, no puedo evitarlo...".

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